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    August 15

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    los dos amigos

    Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.

    El ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: "HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGO UNA BOFETADA EN EL ROSTRO..."

    Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.

    Al recuperarse tomo un estilete y escribió en una piedra: "HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA..."

    Intrigado, el amigo pregunto: Por que después que te lastime, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?...

    Sonriendo, el otro amigo respondido: "Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargaran de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo jamás". 

     

    APRENDAMOS A VIVIR


    La aventura de la vida es aprender.

    El propósito de la vida es crecer.

    La naturaleza de la vida es cambiar.

    El reto de la vida es vencer.

    La esencia de la vida es cuidar.

    La oportunidad de la vida es servir.

    El secreto de la vida es atreverse.

    El gusto de la vida es ofrecer amistad.

    La belleza de la vida es dar.

    El gozo de la vida es amar.

     

    BALADA DE UN DIA DE JULIO

    Julio de 1919


    Esquilones de plata
    llevan los bueyes.
    -¿Dónde vas, niña mía,
    de sol y nieve?

    -Voy a las margaritas
    del prado verde.

    -El prado está muy lejos
    y miedo tienes.

    -Al airón y a la sombra
    mi amor no teme.

    -Teme al sol, niña mía,
    de sol y nieve.

    -Se fue de mis cabellos
    ya para siempre.

    -¿Quién eres, blanca niña?
    ¿De dónde vienes?

    -Vengo de los amores
    y de las fuentes.

    Esquilones de plata
    llevan los bueyes.

    -¿Qué llevas en la boca
    que se te enciende?

    -La estrella de mi amante
    que vive y muere.

    -¿Qué llevas en el pecho,
    tan fino y leve?

    -La espada de mi amante
    que vive y muere.

    -¿Qué llevas en los ojos,
    negro y solemne?

    -Mi pensamiento triste
    que siempre hiere.

    -¿Por qué llevas un manto
    negro de muerte?

    -¡Ay, yo soy la viudita,
    triste y sin bienes,

    del conde del Laurel
    de los Laureles!

    -¿A quién buscas aquí,
    si a nadie quieres?

    -Busco el cuerpo del conde
    de los Laureles.

    -¿Tú buscas el amor,
    viudita aleve?
    Tú buscas un amor
    que ojalá encuentres.

    -Estrellitas del cielo
    son mis quereres,
    ¿dónde hallaré a mi amante
    que vive y muere?

    -Está muerto en el agua,
    niña de nieve,
    cubierto de nostalgias
    y de claveles.

    -¡Ay!, caballero errante
    de los cipreses,
    una noche de luna
    mi alma te ofrece.

    -¡Ah Isis soñadora.
    Niña sin mieles,
    la que en boca de niños
    su cuento vierte.
    Mi corazón te ofrezco.
    Corazón tenue,
    herido por los ojos
    de las mujeres.

    -Caballero galante,
    con Dios te quedes.
    Voy a buscar al conde
    de los Laureles.

    -Adiós, mi doncellita,
    rosa durmiente,
    tú vas para el amor
    y yo a la muerte.

    Esquilones de plata
    llevan los bueyes.

    Mi corazón desangra
    como una fuente.

    Federico García Lorca (1898 - 1936)


    SEÑOR DE TI MISMO

    Cuando patrulles la ciudad y sientas, que es tu misión sagrada custodiarla,

    cuando veles el sueño de otros, y creas en el apostolado de tu guardia,

    cuando el eco, de tus pasos en la noche, lleven tranquilidad y den confianza,

    y representes la paz en cada esquina, bajo el sereno control de tu mirada.


    Cuando el frio y el sol muerdan tu carne, sin que se mueva un músculo en tu cara,

    cuando el miedo penetre en tus entrañas, y encuentres allí un altar de fe cristiana,

    cuando tengas la humildad de los valientes, para ordenar hacer lo que más cueste,

    y los hombres te sigan por ti mismo aunque vayas incluso hacia la muerte.


    Cuando impongas respeto y disciplina, con tu sola presencia ante quien sea,

    cuando nadie juzgue nunca tu conducta, porque no das lugar para que puedan,

    y el código de honor que guíe tus actos, marque el norte vital de tu existencia.


    Cuando en cada amanecer mires el cielo, agradeciendo a Dios poder decir "presente",

    cuando la lista de muertos día a día, signifiquen para ti deudas pendientes,

    y en el llanto de huérfanos y viudas, encuentres para luchar un aliciente.


    Cuando el surco caliente de una bala rompa el espejo negro del silencio,

    cuando florezca un clavel ensangrentado en el pecho de tu compañero,

    y eleves al señor una plegaria, sin rencor, ni queja, ni lamento.


    Cuando debas tirar y tu disparo sea sin odio y a la vez certero,

    cuando aceptes morir sólo en la calle, teniendo como mortaja el firmamento,

    y aspires a formar junto a los otros, que hacen guardia junto a los luceros.


    Cuando seas imparcial contigo mismo, sin creerte poseedor de las verdades,

    cuando puedas reprimir impulsos propios

    y logres irradiar sin falsas poses, esa hombría de bien con que nace.


    Cuando estés penetrado totalmente, de tu hermosa misión en esta tierra,

    cuando no te encandilen los honores, ni el poder se te suba a la cabeza,

    y el dinero no pueda doblegarte, ni ponerle precio a tu decencia.


    Cuando eso consigas con tu esfuerzo, recién entonces habrá llegado el día,

    en que puedas decir al universo:

    Por la gracia, de Dios... SOY POLICIA.


    tiempo que llevas en mi espacio
     
                        
    Minutos       Segundos




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